¡Vaya lío con las vacunas! ¿es necesario este estrés?

¡Vaya lío con las vacunas! ¿es necesario este estrés?

¡Vaya lío con las vacunas! ¿Es necesario este estrés?

En nuestro último artículo tratábamos la cuestión de si debíamos ponernos las vacunas para el Covid-19 o no, basándonos en las tasas de fallecimientos por edad. La desconfianza producida por la suspensión de la vacunación con la vacuna desarrollada por AstraZeneca hace que este tema sea más de actualidad que nunca.

En este nuevo post queremos actualizar los datos de tasas de fallecimientos y puntualizar cómo se deberían comparar los beneficios y riesgos de vacunarse si se emplean probabilidades.

Para ello partimos de la regla de la multiplicación de la probabilidad:

P(A∩B) = P(A|B) P(B),

que establece que la probabilidad de que se den simultáneamente los eventos A y B es igual a la probabilidad de que ocurra el evento A condicionado a que ocurre el evento B, multiplicado por la probabilidad de que ocurra el evento B.

Si recordáis de nuestro post anterior en el que calculábamos a partir de información de contagiados cuántos de ellos fallecían según distintos rangos de edad. La probabilidad que calculábamos entonces era la tasa de mortalidad del Covid-19, es decir, la probabilidad de fallecer condicionado a que estás contagiado. 

En este caso A se asocia al evento “fallecer” y B se asocia al evento “contagiarse de Covid-19”. La actualización de esa probabilidad con los nuevos datos disponibles se muestra en la siguiente tabla en tanto por uno (resultados prácticamente iguales):

EdadMujeresHombres
0-90,000028468670,00002737301
10-190,000035717690,00002909108
20-290,000096995560,00015694727
30-390,000242207100,00033561205
40-490,000540453520,00116608994
50-590,001974224660,00501239909
60-690,007960653080,02049079041
70-790,032778452680,06931675534
>800,125820217100,20300466921

 

Por lo tanto, si quisiéramos obtener la probabilidad de fallecer por Covid-19, tendríamos que usar la regla de la multiplicación de probabilidad y multiplicar la probabilidad de la tabla por la probabilidad de contagiarse.

¿Por qué traemos a colación este debate sobre las vacunas? 

Básicamente porque se están dando también cifras sobre gente que ha fallecido tras recibir la vacuna, que son cifras realmente bajas a falta incluso de saber si hay una relación causa-efecto. Pero para poder comparar de forma equitativa riesgos y beneficios, habría que comparar de forma apropiada ambas probabilidades. 

Por ejemplo, haciendo un cálculo burdo y sencillo, podríamos decir que dado que a día de hoy ha habido en España 3,200,065 contagiados oficiales sobre una población de 47,351,567, esto nos da una probabilidad de contagio 0,0676, que al combinarla con la información de la tabla anterior nos da la siguiente tabla de probabilidades de fallecimiento por Covid-19:

Edad Mujeres Hombres
0-9 0,00000192394 0,00000184989
10-19 0,00000241384 0,00000196600
20-29 0,00000655505 0,00001060665
30-39 0,00001636859 0,00002268099
40-49 0,00003652438 0,00007880549
50-59 0,00013342002 0,00033874281
60-69 0,00053798869 0,00138478757
70-79 0,00221519975 0,00468449381
>80 0,00850305277 0,01371925319

Obviamente, la probabilidad de contagio depende en gran medida de uno mismo, de su estilo de vida, de su entorno, y seguramente ese valor sea muy dispar. Sanidad dice con respecto a los casos de trombosis detectados: “El mayor número de casos se dan en mujeres menores de 55 años, lo que exige una mayor farmacovigilancia”, al mismo tiempo que han explicado que “son mayores los casos observados de los esperados y eso obliga a seguir investigando los casos que están surgiendo”, aunque aclaran que “no se puede asegurar que haya una relación causal pero tampoco se puede descartar”.

A la vista de las cifras de probabilidad de complicaciones, ¿por qué arriesgarse a vacunar a los menores de 55 años? Vacunemos a los mayores, que aún quedan muchos por vacunar y tienen más riesgos de sufrir secuelas graves por Covid-19, observemos a los ya vacunados, y decidamos más adelante con información más precisa sobre riesgo-beneficio qué hacer. 

En nuestro caso lo tenemos claro, preferimos seguir con un estilo de vida “prudente” y protegernos con nuestros propios medios y no ponernos la vacuna, al menos de momento. A nuestros padres les recomendamos que se vacunen sí o sí y a nuestros hijos ni se nos pasa por la cabeza que se vacunen.

¿Qué opináis?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Cargando Captcha...